jueves, junio 30


Cuando... 
Cuando era una niña una de las primeras palabras que aprendí a escribir fue "Axel", porque era el nombre de un compañero que me gustaba. 
Cuando era una niña no quería entrar al jardín así que mi hermano y sus amigos me tenían que llevar arrastrando. 
Cuando era una niña le robaba las lapiceras a la señora del almacén. 
Cuando era una niña no quería tomar la leche, así que la tiraba en la alfombra. 
Cuando era una niña un compañero que se llamaba Juan Ignacio, me escribió una carta y la dejó sobre mi mesa, yo vi la carta, estaba ahí, vi que era de el, así que simplemente la agarré y la tiré a la basura. 
Cuando era una niña e iba a tercer grado de la primaria, le dije a una compañera que me chupara la pija. 
Cuando era una niña pegaba las hojas de los cuadernos una con otras, no sé porqué. 
Cuando era una niña mi papá me cortaba el pelo corto, pero yo lo quería tener largo para que alguien me hiciera peinados. 
Cuando era una niña tenía miedo con la película de La Mosca. 
Cuando era una niña... ¿qué habrá escrito Juan Ignacio en esa carta? 

miércoles, junio 29


Realmente no sé si te amo. 
Tampoco sé si vos me amas. 
Pero me gusta escuchar canciones que me recuerden a vos. 
Y espero que vos en este momento estés haciendo lo mismo. 

Carta para mí.


Me gusta cuando tu pelo está desordenado. 
Me gusta cuando te duele la cara de tanto reír. 
Me gusta que esperes las noches para llorar. 
Me gusta lo frágil y sentimental que podes llegar a ser. 
Me gusta cuando notas detalles. 
Me gusta todas esas canciones tristes que solés escuchar. 
Me gusta cuando cerras los ojos al estar ebria.
Me gusta cuando no necesitas decir nada. 
Me gusta como besas. 
Me gusta que siendo tan simple seas tan compleja. 
Me gusta cuando vas, cuando venís, cuando te quedas. 
Me gusta cuando te despertas pensando en alguien. 
Me gusta tu incapacidad para dejar de sacarte la piel del labio. 
Me gusta cuando sentís curiosidad. 
Me gusta cuando algo te tiene ansiosa. 
Me gusta como te escondes entre las frazadas.
Me gusta tu timidez. 
Me gusta como te fuiste despojando de los prejuicios. 
Me gusta que siempre escuches las mismas bandas al fumar.
Me gusta todas esas cosas que contas que carecen de sentido. 
Me gusta que relaciones la mayor parte de las cosas con capítulos de Los Simpsons. 
Me gusta que hayas mirado mil películas y tengas mil más por mirar. 
Me gusta que hayas sufrido. 
Me gusta cuando sentís. 
Y aunque no suelo recordartelo, hoy quiero decirte que me gustas, siempre me gustas... y no quiero que estés mal, porque yo siempre voy a estar con vos. 

sábado, junio 25

                                       Que te vayas a la re puta madre que lo parió,
                                       te diría. 
                                       Que toda esa indiferencia que tuviste conmigo
                                       te la podes meter en el orto, 
                                       te diría. 
                                       Que supiste llenarme con angustia,
                                       te diría. 
                                       Que creo que te amo, 
                                       te diría. 
                                       Pero no digo nada. 

martes, junio 21

Quiero hacerte reír un montón.
Quiero hacerte reír antes, durante y después de hacer el amor.
Quiero hacerte reír en la cocina, en el baño y en la calle.
Quiero hacerte reír tomando coca-cola o cerveza.
Quiero hacerte reír ni bien despiertes.
Quiero hacerte reír cuando estés enfermo.
Quiero hacerte reír cuando no quieras reír.
Quiero hacerte reír delante de tus amigos.
Quiero hacerte reír aunque no tenga ganas de hacerte reír.
Quiero hacerte reír hasta que te duelan las comisuras de los labios.
Quiero hacerte reír un montón, pero nunca lastimarte.





 Si te quise y vos no supiste o no pudiste quererme de la misma forma, está bien, porque alguna vez alguien me quiso a mi y yo no supe o no pude quererlo de la misma forma, por eso está bien

sábado, junio 18

                                            No puedo dejar de morderme los labios,
                                            tampoco dejar de pensar en vos. 
                                            No puedo dejar de fumar, 
                                            tampoco dejar de pensar en vos. 
                                            No puedo dejar hacer muecas al mirarme en un espejo,
                                            tampoco dejar de pensar en vos. 
                                            No puedo dejar de escuchar "Lo que más queres", 
                                            tampoco dejar de pensar en vos. 
                                            Perdón mamá.
                                            Perdón por escribir todas estas cosas sin sentido.
                                            Perdón por yo misma no tener (mucho) sentido.
                                            Perdón mamá, 
                                            pero para mi estás muerta la mayor parte del tiempo.

Pablo.

Espero el colectivo, esta vez el 17.
Es de noche y no falta mucho para el comienzo del invierno... meses crueles si me preguntan, principalmente para aquellas personas que duermen en la calle acurrucadas con un pedazo de frazada vieja.
El frío me acaricia la cara para recordarme que bien podría haberme quedado en la cama. Con las manos ya casi congeladas y de manera torpe intento prender un cigarrillo y colocarme los auriculares para así fingir distracción ante los comentarios y las miradas de algunos hombres que al parecer aún estando en 2016 creen que necesitamos saber lo que nos harían o como nos vemos.
Pienso.
Me pregunto si te cruzaré otra vez...
Suelo verte caminando por las calles de Barracas.
Y otras veces esperando en el Metrobus de la 9 de Julio.
No sé si te extraño.
De hecho creo que no.
Pero te pienso con regularidad últimamente.
Fue mi culpa de ver más amor del que había... pero eso me di cuenta recién.
Me gustaba verte fumar, me gustaba acostarme con vos a mirar películas, me gusta despertar teniéndote al lado, me gustaba cuando sonreías para decirme que me querías.
Me gustabas.
Y en realidad... hoy no te veo.
No te veo caminando por  Barracas, ni esperando en la 9 de Julio, no te veo hace días, hace semanas, hace meses, no te veo desde aquella vez que me acompañaste hasta la parada.
Era una mañana de verano, frente había una plaza en donde algunos señores y algunas señoras iban a hacer ejercicio... a las ocho de la mañana de un domingo, yo apenas podía salir de tu cama e ir arrastrándome a tomar un colectivo que me llevase de Villa Urquiza hasta Lanús en un viaje de alrededor de dos horas, lo bueno de eso era que me permitía cerrar los ojos y dormir un rato más.
Cada vez que nos despedíamos -y si tenía suerte- ya estando sentada en algún asiento del colectivo me sentía con cierta angustia porque, sumando al hecho de que siempre llegaba tarde a casa, sentía que había un beso que olvidaba de darte.
  Y yo no sabía si ese "último" beso sería realmente el último, o habría otro.
Eso es lo que quise decirte aquel día, que yo sabía que no sabía cuando sería ese último beso.
Pero callé, como también callé ese beso.
Y vos nunca supiste que yo lo sabía.
Como tampoco supiste tantas otras cosas.
Álvarez Thomas.
Monroe.
Ceretti.
Pedro I Rivera.
No volví a recorrer esas calles.
No volví a sentir las cosas de la misma forma.
No sé porque escribo esto.
Pienso.
Me pregunto si te cruzaré otra vez... realmente a vos y no a esas personas que al mirarlas con rapidez me recuerdan a vos.
Dejaste impregnada mi vida con tu saber y eso me impacienta, ojala que no conozca a otro como vos, aunque eso es bastante inevitable.
Pero yo sigo acá, como verás... esperando un colectivo que me acerque un poco a unos labios que no son los tuyos.
Hace frío y me gusta.
Y un hombre me dijo "que linda estás, nena"
...
Hijo de puta.